La Visión del Hijo del Hombre [II]

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, … Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;”  (Apocalipsis 1:12,14|RV60)

Al recordar la muerte de Cristo, no podemos ignorar su lastimado aspecto en cruz, el cual es descrito fielmente por el profeta Isaías al mencionar, “no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo”(Isaías 53:3). Sin embargo, el evangelista Juan el cual lo vio en esas trágicas condiciones, le es mostrado su nuevo y actual aspecto, el cual Jesús relévelo es su Apocalipsis. Meditemos por segunda vez, en el aspecto de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo del Hombre:

  • Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana” (Apocalipsis 1:14a). Durante la tortura y el escarnio romano a nuestro Señor Jesucristo le fue puesta una corona de espinas en su cabeza, la cual seguramente desfiguro su frente e hirió toda su cabeza. humillado como rey, ridiculizado fue. Sin embargo Juan observa un gran cabio, ahora el Cristo en suma gloria se presenta sin heridas y sin burlas, con su cabellos blancos los cuales representan una gran edad, y a su vez nos habla de la existencia eterna de Jesucristo. Pero también nos habla de su pureza divina, al mencionar que son blancos como  la lana, la cual es representativa de la pureza como lo menciona Isaías “si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). Ya no se encuentra herido y ensangrentado en su cabeza, si no que ahora se encuentra exaltado en su pureza y eterna deidad.
  • sus ojos como llama de fuego” (Apocalipsis 1:14b). A diferencia de la mirada compasiva que caracterizo a Cristo durante la cruz, ahora sus ojos son como llamas de fuego, como los que describió profeta Daniel lo cuales pertenecían al altísimo “Sus ojos antorchas de fuego” (Daniel 10:6). Ya no mas tristes y heridos por el pecado, ahora fuego consumidor el cual discierne todos lo pensamientos.

Aunque su aspecto fue degradado por la tortura y por su crucifixión, ahora nuestro Señor Jesucristo se encuentra en toda gloria y majestad, digno de toda alabaza por que el es Dios y Rey de nuestras vidas. Meditemos en su amor el cual no escatimo al degradar su aspecto en la cruz de clavario por salvarnos.

Seguiremos meditando el próximo domingo en la imagen de Cristo vista por el evangelista Juan.

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2 pensamientos en “La Visión del Hijo del Hombre [II]

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