La Visión del Hijo del Hombre [IV]

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, … Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”  (Apocalipsis 1:12,16|RV60)

Al recordar la muerte de Cristo, no podemos ignorar su lastimado aspecto en cruz, el cual es descrito fielmente por el profeta Isaías al mencionar, “no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo”(Isaías 53:3). Sin embargo, el evangelista Juan el cual lo vio en esas trágicas condiciones, le es mostrado su nuevo y actual aspecto, el cual Jesús relévelo es su Apocalipsis. Meditemos por cuarta y ultima vez, en el aspecto de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo del Hombre:

  • “Tenía en su diestra siete estrellas” (Apocalipsis 1:16a). En la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo, sus manos (muñecas) fueron atravesada por un largo y grueso clavo, el cual sujetaría su cuerpo al madero, pero cuando Juan le vio noto que en su mano derecha ahora el tenia siete estrellas, las cual nos muestra el sustenta todo el universo con su propia mano. Nunca mas la manos del Salvador serán heridas, si no que ahora estas son las que no solo sustentan nuestras vidas, si no todo el universo el cual el creo.            

  • “De su boca salía una espada aguda de dos filos” (Apocalipsis 1:16b). En la cruz del calvario la angustia y desolación llego a su máximo punto, tanto que el Señor Jesús tubo sed y el amargo vinagre es lo único que le pudieron dar al Salvador de mundo. Juan al mirar al Hijo de Hombre en toda majestad ve que ahora de su boca sale una espada aguda de dos filos, la cual simboliza su palabra justa y verdadera con la cual ejercerá juicio a las naciones. Ya nunca mas probara la amargura en su boca, por que ahora juzgara a las naciones en justicia y verdad, lo cual es tan agradable como la miel.     

  • “Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza” (Apocalipsis 1:16c). Durante el proceso de tortura rumbo a su crucifixión el señor Jesús fue herido y humillado en su rostro. Pero cuando Juan ve al Cristo en su revelación lo encuentra con un rostro como de sol en su fuerza, glorioso sin relación con cruz. Ya no mas torturado y herido, si no que ahora fuerte y resplandeciente con un sol en todo su esplendor, con autoridad, dominio y luz supremas plenamente establecida.              

Aunque su aspecto fue degradado por la tortura y por la crucifixión, ahora nuestro Señor Jesucristo se encuentra en toda gloria y majestad, digno de toda alabaza por que el es nuestro Sol  de justica. sigamos meditemos en su amor el cual no escatimo al degradar su aspecto en la cruz de clavario por salvarnos.

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