¡Ay de los Que…!

Lectura Devocional: Miqueas 2:1-13

Cuando el hombre llega a cierta altura piensa que es capaz de ejercer poder sobre las posesiones de sus hermanos (v. 2), las predicciones de los profetas (v. 6) y el placer del pueblo (v. 9).

El hombre con poder político, piensa afectar la propiedad de otros, el derrotero de la historia y el placer del pueblo, pero se olvida que arriba de él está Dios que puede abatir (v. 3), avergonzar (v. 6) y llevar al cautiverio (v. 10).

Cuando el poder cae en manos de hombres que desconocen a Dios, entra la contaminación, y cuando ésta se apodera del pueblo no hay más remedio que, como en el caso de la gangrena, amputar (v. 10). Jeremías fue uno de los profetas que tuvo que dar este mensaje y lo tildaron de traidor (Jer. 26:8), porque buscaban la profecía “de vino y de sidra” (v. 11).

La profecía de Dios tenía tres fases:

  1. Jerusalén se había corrompido.
  2. Sólo el arrepentimiento que vendría en el exilio cambiaría la situación.
  3. Dios sería Rey y Pastor a la nación arrepentida y la haría volver con honra (v. 12).

Hay aquí un hermoso paralelo con el evangelio de Cristo.

Fuente | Publicaciones El Sembrador

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